NUESTRA VIDA A EXAMEN

Normalmente vivimos demasiado acelerados como para hacernos las preguntas más básicas y elementales que debieran regir nuestros pasos: “¿En qué punto de mi vida estoy? ¿Me gusta lo que hago? ¿Cómo me quiero ver en el futuro?”.

Hoy queremos animaros a que os toméis un rato para reflexionar, ver el camino que habéis recorrido y descubrir la manera de maximizar vuestro bienestar futuro. Es el momento de valorar si debemos de hacer cambios para mejorar, y aunque los cambios asustan, son la única forma de progresar.

 

¿Y si no lo hago?

Si no tienes momentos como este para evaluar tu vida, si te dejas ir por la inercia y la vorágine social, pierdes el control de tu destino y corres el riesgo de que un día te despiertes y sientas que tienes una vida que realmente no te hace feliz; y que la felicidad se escondía en muchas cosas que ahora ya no puedes recuperar.

 

¿Cuándo lo hago?

Normalmente nos hacemos estas preguntas de forma casi obligada cuando rompemos con una pareja, estamos sin trabajo, fallece alguien importante para nosotros o cuando vivimos alguna otra clase de crisis. En esos momentos la “revisión” es casi obligada, toda pérdida te impulsa a una reformulación para no cronificar un malestar. Sin embargo, no tienes, ni debes, esperar a graves problemas para pensar sobre tu existencia. Si te encuentras en este punto es recomendable que primero aceptes lo ocurrido para después, desde la calma, situar en el horizonte nuestros propósitos.

Las vacaciones son el momento perfecto para examinar tu vida. En ellas tienes algo de lo que normalmente careces: tiempo y calma. Cuando estamos relajados y desconectamos de nuestras rutinas podemos alejarnos y ver las cosas con perspectivas, desde la calma. Si todo cambio comienza en la mente, asegúrate de que tu mente está en las mejores condiciones posibles. Si lo piensas, mirando un paisaje o cerrando los ojos mientras tomas el sol resulta más sencillo hacerse preguntas sobre tu propia vida.

 

¿Cómo lo hago?

Apaga el móvil, busca un poco de silencio mental y prepárate para tener una conversación sincera contigo mismo…  Todo cambio proviene del interior, de nuestra manera de procesar y entender la realidad, y no te preocupes, ¡Todos tenemos los recursos necesarios para mejorar nuestro bienestar y cada cambio que realizamos nos otorga mayor adaptabilidad al entorno!

 

¿Por dónde empiezo?

Sencillamente debes de empezar a hacerte ciertas preguntas…

¿Qué cosas de ti y de tu vida te son útiles, necesarias y definen lo que eres? Esa es la base desde la que debes de partir. No queremos hacer un cambio de cero, queremos mejorar partiendo de lo mejor que tenemos.

¿Qué sueños y aspiraciones dejaste un día aparcados? Es importante saber qué sueños desterraste, porqué lo hiciste en su momento y si sigues considerando que no puedes llevarlos a cabo.

¿Tu entorno se adecúa a tus necesidades? ¿Tu trabajo? ¿Tu pareja? ¿Tus amigos? ¿Respetan tus esencias y valores? A veces construimos una vida sin darle la importancia que se merecen tus principios, tus metas, tus creencias… Es hora de intentar vivir en coherencia a tu forma de ser.

¿Eres infeliz? La felicidad no se puede experimentar siempre ni de manera constante, pero debemos de valorar si emocional y psicológicamente nos sentimos bien. Si no es así, primero, busca las razones y el origen. Mira hacia dentro y escucha tu diálogo interno. La forma que tienes de hablarte, de narrar tu vida o las ideas erróneas que das por válidas pueden determinar ese malestar. También revisa esas crisis existenciales que has tenido, las desilusiones, frustraciones, decepciones, despedidas… A veces descuidamos el impacto de estos sucesos y creemos que por no ponerles atención se esfumarán, sin embargo, no es así. La única forma de superar un duelo es ir a través de él.

 

¿Y al final?

Al final la vida solo es una y tu decides qué decisiones tomar para encontrar tu propia felicidad. A veces el bienestar no se encuentra al otro lado de los grandes cambios o tras mudarse al otro lado del planeta. A veces hay que cambiar cosas del exterior y otras veces del interior. A veces basta con escucharse y comenzar a realizar pequeños cambios en tu día a día que te acerquen a lo que necesitas. Y no tengas miedo, los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida; no es el fin del mundo, es el inicio de uno mejor.


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